martes, 6 de diciembre de 2011

FIESTA DE LA BEATA CARMEN SALLES

SEÑAL PARA UN CAMINO

Serían las siete de la tarde y la brújula apareció sobre la mesa.
Pero… ¿de qué brújula, de qué mesa y de qué hora me hablas?
No te inquietes, porque ni es un cuento, ni tampoco una adivinanza. Es lo que me ha quedado de los retazos de una vida. Y, es que en la mía, a una hora, en un lugar y con un motivo, ha irrumpido la luz. Y… la luz, se hizo mujer.
Sí, ya lo vas adivinando, ya en tus ojos hay un brillo especial, porque se te ha hecho  presente su rostro, el de CARMEN SALLÉS. Ha aparecido como una señal para el camino, para tu camino.
Te ha impactado su aire peregrino y has quedado con ella para compartir la mesa de la vida, le has pedido cita para que te suelte el rollo de su felicidad y te ha contado el secreto: “Mi alma tiende a Dios.”

¡Ah, M. Carmen! Ahora entiendo:

·         la necesidad que tenías de salir de ti y ponerte siempre en camino.
·       tu firme decisión de cuestionarte fuertemente, de remontar, de ser creativa,    de suplicarnos ilusionada, que donde tú no llegaras, fuéramos nosotros.
·         la búsqueda de un camino de  renovación, de impacto para el mundo.

·         tu proceso de crecimiento interior.

·         no te permitías ni la acomodación, ni la nostalgia.

Te agradecemos, nos mostraras en las señales de tu camino, la pasión de tu  vida: DIOS.
En este día de tu fiesta, te sentimos con nosotros pisando el suelo que sustenta nuestro camino, mientras que en el corazón, se forjan los mejores deseos de pasar haciendo el bien.
Tenemos motivos para creer en el ambiente de una próxima canonización, y crearnos la necesidad de tomarte como modelo, porque esperamos que cualquier día, a buena hora, sobre la mesa del Vaticano, la pluma del Espíritu dicte la caligrafía que estamos esperando: M. CARMEN, SANTA.

Porque tenemos los pies en el suelo y el corazón en el cielo, proclamamos que CARMEN SALLÉS, es una mujer de ayer para los tiempos de hoy, pues la santidad no tiene fecha de caducidad.

M. Dolores Velasco

Damos las gracias a M. Dolores, que desde Camponaraya, colabora con este pequeño artículo, que refleja sus grandes dotes literarias.
Y en este día de la Fiesta de nuestra Fundadora, seguimos encomendando especialmente a nuestro amigo Kobe. La operación duró cuatro horas y media, salió bien... Ahora toca esperar resultados y una pronta y buena recuperación. ¡Ánimo, pequeño, seguimos rezando por ti!

domingo, 4 de diciembre de 2011

ORACIONES POR KOBE

Desde Madera (California) M. Ana Rosa, comparte la historia de Kobe, un alumno de nuestra escuela que lucha por la vida, con la fuerza de su fe y de quienes le rodean. No dejes de ofrecer tu oración por él.


El 10 de septiembre de 2008, Kobe se cayó y se golpeó la cabeza en la escuela. Su madre le llevó al pediatra para hacerle una revisión. Al día siguiente, Kobe parecía sentirse peor, por lo que le llevaron al Hospital Infantil para hacerle un scaner. Los resultados mostraron que tenía un tumor en el cerebro. Eso fue lo que le hizo perder el equilibrio y caer.
La noticia fue un duro golpe para la familia y todos cuantos conocíamos a Kobe. Esa misma noche ingresó en el hospital. El lunes, 15 de septiembre, tuvo que ser operado del cerebro durante 6 horas. Extrajeron el tumor de forma satisfactoria, pero descubrieron que era maligno. Tuvo que quedarse en la UCI durante 4 días. Tras la operación perdió movilidad en su mano y pierna derecha. También le afectó a la visión, ya que sus ojos se le cruzaron. La etapa en el hospital fue de dolor, tristeza y abatimiento. Allí permaneció durante dos semanas.
A finales de octubre de aquel año, comenzó la primera parte de su tratamiento, que consistió en seis semanas recibiendo quimio y radioterapia a diario. Terminó la sesión de forma satisfactoria y las resonancias magnéticas iban mostrando resultados esperanzadores. A inicios de febrero de 2009, comenzó su segunda fase de tratamiento, durante la que sólo recibió quimioterapia, finalizándola en julio.
Durante todos esos meses acudía a fisioterapia, terapia ocupacional y terapia visual. En la actualidad, la terapia visual ya no es necesaria, porque la visión se le corrigió sin necesidad de intervención quirúrgica. Y aunque ha recuperado fuerza y movilidad en sus extremidades –para nosotros es motivo de celebración ver como puede saltar con sus dos pies- , aún necesita continuar la fisioterapia.
A causa de la operación y del duro tratamiento, no pudo asistir a la escuela durante todo el año, aunque seguía recibiendo ayuda en casa y, desde el colegio, nos asegurábamos de mantenernos cercanos a él y a su familia, apoyándoles material y espiritualmente.
Se reincorporó a la escuela en el curso siguiente, y para todos nosotros, tanto alumnos, como personal educativo, como familias, se convirtió en un ejemplo de superación, fortaleza y esperanza. Dábamos gracias a Dios por su presencia entre nosotros, que nos ha ayudado a vivir con más sensibilidad para valorar lo que Dios nos concede, para ofrecer ayuda a quien la necesitara, y ha supuesto también un estímulo vivo para afianzar nuestra fe. Tanto él como su familia, siempre se mostraron muy agradecidos por las oraciones y el apoyo recibido.
A mediados de ese curso, se sometió a una nueva revisión que le confirmó que estaba libre de cáncer. Sin embargo, en septiembre de este año, la misma fecha en la que se cayó 3 años atrás, en una nueva revisión le encontraron una mancha en el mismo lugar en que había tenido el tumor. Para todos nosotros ha supuesto un duro golpe. Sin embargo, el efecto no ha sido abatirnos, sino estimularnos para sostener a Kobe y a su familia con nuestra oración y nuestra presencia cercana.
Durante todos estos meses le han estado haciendo pruebas, pero los doctores han sido incapaces de determinar si esa mancha es un nuevo tumor o se trata de una cicatriz o algún tipo de hemorragia. Finalmente, decidieron que la única opción posible para diagnosticar era volverle a operar del cerebro. La operación tendrá lugar el lunes, 5 de diciembre. El viernes anterior, en la misa semanal de la escuela, Kobe recibió el sacramento de la unción de enfermos. También estamos haciendo la Novena de la Inmaculada en la escuela ofreciéndola por Kobe y su curación.
El primer viernes de Adviento, nos decía Jesús en su evangelio, al dirigirse a los dos ciegos que imploraban su sanación: “¿Creéis que puedo hacerlo?” Cuantos conocemos y queremos a Kobe creemos que Jesús puede hacerlo, que Dios tiene el poder para restablecerle la salud.
A cuantos estéis leyendo esta entrada, os queremos pedir que os unáis en oración por Kobe y por su familia, especialmente el lunes, 5 de diciembre, día que será operado de nuevo. Que Jesús nos dirija de nuevo su Palabra: “Que os suceda conforme a vuestra fe.”

sábado, 26 de noviembre de 2011

ADVIENTO 2011

Comienza el tiempo de Adviento... Un año más, el corazón de los cristianos se va preparando para albergar al SER MÁS QUERIDO por todos nosotros, que viene como uno de los nuestros, como criatura indefensa, HECHA CARNE... Un Niño que viene sin nada, revestido de pobreza, pero que lo tiene todo y viene a darse, a servir... Dios, hecho Niño, desinstala, descoloca, a quien de verdad le deja nacer en su interior, a quien le ofrece espacio y tiempo, dejándose cuestionar por su Presencia.
Con los pies en el suelo y el corazón en el cielo queremos recibirte este año, Jesús... Queremos hacer latir el corazón del mundo a tu ritmo, a tu estilo. Y para ello deseamos prepararnos en este tiempo de Adviento que hoy comienza, para que tu llegada no nos pille de imprevisto, con las cosas a medias, enredados en nuestros despistes y ajetreos cotidianos.
¡Ven, Señor Jesús, a nuestras vidas! ¡Ven a mi corazón! ¡Ven al corazón del mundo y hazlo latir!

sábado, 12 de noviembre de 2011

CON EL CORAZÓN EN EL CIELO...

UNA JMJ DIFERENTE...

Artículo enviado por Ana Gelabert, profesora del colegio de Barcelona.
Gracias por compartir con nosotros tu experiencia y por tu ejemplo de aceptación alegre a las situaciones de la vida.

En el mes de agosto tenía prevista una gran cita en Madrid, hacía ya varios meses que había decidido participar en la JMJ con la familia concepcionista. Tenía muchísimas ganas y era grande la ilusión por vivir una experiencia de fe junto a tantas personas venidas de distintos lugares de todo el mundo. Pocas semanas antes del inicio de este gran encuentro de Iglesia mis deseos se vieron truncados. Estando unos días de vacaciones en la playa, paseando tranquilamente, me caí, me rompí el húmero izquierdo y la rotura fue tan mala que me tuvieron que operar. ¡Imposible acudir a Madrid!
¡Una caída inesperada fue la que hizo que mi participación en la JMJ fuese diferente, no podía participar en directo, pero la viví  intensamente!
En el momento de caerme me di cuenta de que algo me había roto y… rápidamente vinieron a mi cabeza dos grandes eventos en los cuales quería participar, el 25 de julio, clausura del centenario de la muerte de M. Carmen y el mes de agosto, preparación y participación en la JMJ. Cómo cuesta tener que renunciar a lo que se espera con ilusión y pensando que es lo mejor,  pero… “El hombre propone y Dios dispone”.
Viví desde el sillón de mi casa, atenta a la televisión, todos los acontecimientos del Papa en Madrid. Evidentemente no fue lo mismo pero… descubrí que tenía la oportunidad de ofrecer mi dolor e imposibilidad de asistencia por todas las personas que allí se habían congregado en torno a Benedicto XVI. Seguí cada evento, cada posible experiencia religiosa y fraterna: la llegada del Papa, las catequesis, el Vía Crucis, los encuentros del Papa con distintos grupos, las Eucaristías… No me despegué de la TV e intenté vivir con la mayor intensidad posible todos los eventos, pidiendo continuamente y ofreciendo mi dolor físico y moral para que la JMJ fuese un éxito y sirviese al mundo entero, especialmente a los jóvenes, para fortalecer su fe. Después de unos días de contrariedad, me di cuenta que el Señor había previsto para mí algo muy distinto a lo que yo quería, así fue cómo desde mi situación, también viví con intensidad y emoción las Jornadas.
Los jóvenes asistentes fueron un ejemplo para el mundo entero, su actitud frente a las largas horas de espera y frente a la climatología me fortalecieron y emocionaron día tras día. Hoy ser joven y cristiano no es fácil. GRACIAS A TODOS.
¡Ánimo! “Adelante, Siempre Adelante” y firmes en la fe a pesar de las dificultades.


domingo, 6 de noviembre de 2011

CON EL CORAZON EN EL CIELO...

Desde Ponferrada (León) nos llega una nueva experiencia de la JMJ, un testimonio que no tiene desperdicio. Está claro que es Dios quien toca los corazones de las personas, cuando quiere y como quiere...
Gracias, Iván, por compartir con nosotros, a corazón abierto... Nos alegramos de tu experiencia que te ha hecho experiementar lo que es tener el CORAZÓN EN EL CIELO.

Es tan difícil verbalizar todo lo que he  vivido, aprendido, experimentado y sentido en la JMJ… Hace un año, si me hubieran preguntado que era la JMJ no hubieran obtenido respuesta…, no la sabia, no había oído hablar de ella; pero si hoy me repiten la pregunta, les podría decir que ha sido una de las mejores experiencias que he vivido.
Cuando me ofrecieron la oportunidad de asistir todavía nadie se había animado a apuntarse… pero alguien tenia que romper el hielo, y yo poco a poco me fui involucrando en esta actividad no con mucha seguridad de lo que se trataba.
En octubre de 2010 la cruz de los jóvenes visitó mi ciudad y allí fue cuando ya empecé a notar la sensación que se siente cuando decenas de jóvenes como tú, orgullosos de sus creencias e ideales salen a la calle sin importarles el “que dirán”. Ese fin de semana hizo que yo ya tuviese más claro que en la JMJ yo tenia que estar.
Después de esa maravillosa experiencia, llegó el momento de empezar a preparar todo, pero a medida que pasaban los meses y todos los voluntarios nos íbamos reuniendo, teníamos la sensación de que el tiempo no jugaba a nuestro favor, había tanto que hacer… Teníamos que organizar los lugares en los que disponer a los peregrinos, buscarles y prepararles lugares de oración, catering, organizar excursiones y actividades de ocio… ¡Era tanto para tan pocos…! Entonces comprendí de que era el momento de buscar a más gente con la que compartir esa experiencia y no os penséis que fue fácil, no, pero al final lo conseguimos. Y el día 11 de agosto todo estaba preparado para recibir a los peregrinos que acogíamos en nuestra segunda casa, nuestro colegio.  Los voluntarios del colegio con una gran sonrisa y unos nervios terribles fuimos a recoger a la estación de autobuses a un grupo de polacos y otro de neozelandeses y ya desde ese momento empezaron los días más ajetreados de la experiencia: asignarlos en el colegio, repartir desayunos, comidas y cenas, fregar suelos, acompañarlos hasta ciertos lugares… y si a eso se le suma la dificultad del idioma… ¿Pero no pensareis que eso lo hacíamos de mala gana, no? Pues claro que no, porque allí estaban ellos agradeciendo lo mínimo que hacías, dedicándote una sonrisa a primera hora de la mañana, y cogerles a muchos de ellos un cariño tan especial, que cuando el último día hubo que decir adiós, no pude evitar que se me cayera alguna lagrima, ya que al final todos recibimos mucho de todos.
Parecía que ya se había terminado todo, ¡pero no había hecho más que empezar!  Porque a los dos días de su partida, diez concepcionistas de Ponferrada, entre ellos yo, emprendimos nuestro viaje a Madrid para ser uno de los miles de participantes de la JMJ. A nuestra llegada al colegio de Princesa, poco a poco nos fuimos juntando todos los concepcionistas del mundo para vivir como la gran familia que somos juntos esta experiencia única.
En esos días puedo decir que sentí cosas que no se pueden decir con palabras… Sentí ese tipo de cosas que cuando las piensas se te ponen lo pelos de punta y no puedes explicar qué te pasa… solamente puedes decir que estás feliz. Feliz de poder compartir con muchos jóvenes, entre ellos tus mejores amigos y  personas que te han ayudado siempre que lo has necesitado, momentos como aquellos.
En esos días vimos al Papa, acudimos al Vía Crucis que el mismo presidió, disfrutamos en el festival de la vida consagrada, rezamos en compañía de todos los cristianos del mundo y lo más emocionante… estuvimos en Cuatro vientos. Allí fue lo que me hizo comprender el verdadero espíritu de un concepcionista, a entender a Madre Carmen cuando nos decía eso de que “Dios proveerá”. Porque a nuestra llegada todo parecía indicar que el tiempo nos iba a acompañar… Y pocos minutos después de empezar la Vigilia que el santo Padre presidía, el viento y la lluvia nos sorprendió a todos los presentes. Y lo que verdaderamente me hizo estremecerme fue cuando nosotros los jóvenes en vez de desilusionarnos a causa del temporal, los cerca de dos millones de jóvenes notamos como “ÉL” no dio una fuerza tan inmensa que solo es propia de “la juventud del Papa”. Y cuando el Papa nos habló después de la tormenta y nos agradeció nuestra presencia no pude evitar sentir que me lo decía a mi en particular, porque desde ese día yo me siento más fuerte espiritualmente hablando, porque yo estuve en la JMJ Madrid 2011 y esa experiencia ha cambiado mi forma de ver la vida. Y por que esta experiencia me ha hecho conocer a mucha gente fantástica y he visto que somos muchos jóvenes que en los tiempos que corren, pese a la sociedad que no abunda en valores, saben que Él les acompaña en su vida.
                                             
                                         Iván Fulgueiras Carril (a la derecha)

                                     Grupo de Ponferrada

martes, 1 de noviembre de 2011

CON EL CORAZÓN EN EL CIELO...

ESTUVIMOS ALLÍ

Nosotros también estuvimos allí. Jóvenes en espíritu, que me vais a perdonar que no hable de edades, que tampoco tiene tanta importancia, fuimos invitados a participar en la JMJ y, animados por nuestra líder, dijimos que sí.
¿Y?...Bueno, todo empezó rodeado de desconocidos, a los que teníamos que recibir y acoger, con un montón de adolescentes que eran nuestra responsabilidad, y con prisas para todo, muchas prisas, y canciones y oraciones que preparar, e incluso algún que otro problemilla con el idioma…
Pero pronto se convirtió en  alegría, en entusiasmo y generosidad, en compartir con ellos los días y las noches, en las que el inicio era una oración que cada grupo preparaba para el resto y ponernos así en manos del Señor…
Nos confesamos juntos, nos emocionamos con el Vía Crucis, enseñamos Madrid, nos sentimos orgullosos  porque nuestros jóvenes eran un ejemplo para el mundo, cambié mi visión del Santo Padre…Porque yo descubrí otro Benedicto XVI, muy cercano, que también fue joven y al que no creí capaz de emocionarse como lo hizo la noche de la vigilia.
No os voy a engañar: pasé frío, sueño y en algún momento me pudo el desánimo, hasta que Nuestra Señora me acogió en su corazón junto con el resto, y me sentí protegida y privilegiada, sobre todo porque estaba en la mejor compañía del mundo, o sea ,vosotros, en su corazón.
Todo terminó bien, volvimos sanos y salvos, que no era empresa fácil, y ahora volvemos la vista atrás, vemos las fotos de Miguel Ángel, que sin él se borraría el recuerdo, y me doy cuenta que todo pasó muy rápido, quizás demasiado.
No sé si volveré a otra reunión de jóvenes, algunas almas incombustibles dicen que sí, que volveremos. De momento sólo daros las gracias a todos, ha sido un privilegio compartir con vosotros algo tan grande y maravilloso como estos días.

Chatunga. Voluntaria del colegio de Madrid-Princesa.